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lunes, 17 de junio de 2013

Ser dulce no mueve Molino

Buenas a todos los que me sigáis leyendo llegados a este punto!!!!.
Hoy os traigo una nueva historia, esta vez con cuatro miembros de un grupo que me encanta: B.A.P.
Como no tengo Internet a mano, os subiré toda la historia de golpe y, si os gusta, ya sabéis. Solo tenéis que dejar un comentario.
Bye ^^



CAPITULO 1


Bell no podía evitar que unos quejosos gemidos escaparan de sus labios.

A pesar de haber intentado ella misma durante mucho tiempo llegar al clímax o simplemente encenderse aunque solo fuera por un breve espacio de tiempo, nada había funcionado.
Tal vez se debía a su primera experiencia sexual.
Cuando apenas contaba con 14 años, un chico muy mono y que era popular en el instituto se le confesó y le pidió una cita.
Ella, débil en aquel entonces a las confesiones, se dejó guiar por este a un hotel en una calle del amor después de una simple cena en un burguer, aunque Bell no se sentía preparada para nada como aquello.
Como temía, el chico no conseguía sacarle ninguna reacción a su cuerpo y empezó a asustarse cuando, aunque le dijo al chico que ella no sentía nada y que se detuviera, este continuó y le obligó a abrir las piernas, alegando que las mestizas como ella siempre les gustaba resistirse un poco por que pensaban que así se integraban mejor.
Esas palabras solo sirvieron para molestarla y enfriarla más por dentro, con lo que le dolió realmente cuando el chico intentó introducir dos dedos dentro de ella.
La sangre española en ella se acabó de despertar y ,más cabreada que antes, apartó al chico y dijo que no se le volviera a acercar a ella en lo que quedaba de vida.
Este alegó que era una frígida y que en la vida conseguiría saber lo que era el sexo de verdad.

Años después de ese suceso, con sus 17 años, casi para 18, esas palabras parecían haberse hecho realidad.
Había tratado de salir con otros chicos que pensaba que le gustaban de verdad, pero su problema no se solucionó y estos se cansaron de sus continuas excusas para no ir a la cama, alegando que no esperaban que fuera tan cerrada.
``Tal vez seria mejor que no tuviera sexo nunca´´,pensó lastimeramente mientras los dos dedos en su interior seguían pareciendo tan extraños y fríos como en un principio.
-De verdad que parece que no hay reacción alguna-dijo DaeHyun, su amigo de la infancia, intentando arrancarle alguna reacción con sus dedos.
-Es inútil. Solo noto malestar-alegó ella.
-¿Debería usar más lubricante?-le preguntó este,sacando los dedos para poder coger el bote de la mesa de su habitación.
Conocía a DaeHyun desde que iban a la guardería y cuando empezó con sus problemas, él, como el gran casanova que era por ese entonces, se ofreció a ayudarla a buscar una solución con ella, pensando que su experiencia con mujeres tenía que servir de alguna manera.
Tal vez otros hubieran hecho eso para aprovecharse, pero no así DaeHyun, que realmente quería ayudarla y librarse juntos de ese problema que sabía que se la estaba comiendo por dentro.
Pero, a pesar de todos los esfuerzos de ambos, el problema no se marchaba.
-Creo que por hoy no puedo seguir más-dijo Bell, incorporándose del suelo, cogiendo su ropa interior, que había dejado a su lado.-Me duele y el malestar solo lo hace aun peor. Acabaré golpeándote si me sigue doliendo de esa manera-comentó, mirando enfadada al suelo mientras se colocaba su ropa interior y devolvía a su falda a su verdadero estado.
DaeHyun no comentó nada más mientras se quitaba el lubricante usado de los dedos con un pañuelo, notando sin ningún problema el aura de malestar de Bell.
Ella casi media 1´76, tenía el cabello castaño claro, pareciendo rojizo a la luz del sol, y tenía unos preciosos ojos verdosos oscuros que eran la envidia de todas las chicas de su instituto. Su cuerpo, esbelto y bien definido, con unos pechos bien equilibrados con el resto de ella, la hacían el objetivo de un montón de chicos, lo que solo parecía agravar su problema y lo que le había hecho ganarse el mote de``La chica de hielo´´, teniendo que rechazar varias confesiones a la semana.
Sin duda, Bell hubiera preferido nacer fea si con ello la libraba de su malestar.
Suspirando, DaeHyun quiso dejar el tema de lado.
-Zelo quería quedar en la heladería del centro. Supongo que si nos vamos ya, llegaremos a tiempo.
-Buena idea. Al menos el helado me quitara este enfado de encima-alegó ella, cogiendo su mochila de encima de la cama de él.
Los padres de ambos creían que quedaban para estudiar, teniendo en cuenta que ambos sacaban buenas notas y no parecía haber ninguna relación más allá de la amistad entre ellos.
Bajaron en cuanto estuvieron listos y se despidieron de los padres de DaeHyun.
-Si no nos damos prisa, Zelo no nos dejará helado en la heladería-alegó este, intentando que ella se diera prisa.
-Eso solo pasaría si tú estuvieras allí-le dijo Bell sonriendo, conociendo a su amigo de la infancia muy bien y sabiendo el gran apetito que tenía.
-Pero, aun así, hay que darse prisa.
Y, cogiéndola de la mano, echaron a correr hacia el centro.

Al día siguiente,los tres caminaban hacia el colegio, aunque más bien DaeHyun y ella caminaban y Zelo iba sobre su patín, jugando e intentando retrasar todo lo posible la llegada a la escuela.
El uniforma de ellos, gris con una simple raya en medio en los pantalones y la falda en pliegues,  con una camisa blanca con corbata roja, les hacia verse muy grises hiciera el día que hiciera. Y caminar hacia el instituto solo lo hacia peor. 
Aunque cada uno de ellos había hecho modificaciones en el uniforme. Zelo siempre llevaba la corbata mal puesta, dándole un aire infantil y travieso. DaeHyun no solía ponerse la corbata y los primeros botones de la camisa solían ir desabrochados. Y Bell había recortado un poco la falda para molestar a los profesores y había añadido calaveras de colores en torno al emblema de la escuela en la chaqueta, sobre el corazón.
-Tengo que ir un momento a la biblioteca para devolver un libro. Nos vemos en clase,¿de acuerdo?-les dijo Bell en cuanto cruzaron la puerta del recinto, pasando de la mala cara que les puso el profesor que vigilaba la puerta.
-¿No quieres que te acompañemos?-le preguntó DaeHyun rápidamente.
-Ya la has oído. Sabe ir sola. Vamos a clase y la esperaremos allí-dijo Zelo, cogiéndole por la manga de la chaqueta para obligarle a andar.
Bell simplemente los despidió con la mano mientras veía a DaeHyun siendo arrastrado por el pequeño, que cada vez le costaba más no demostrar que le gustaba su amigo.
Ella no pudo evitar una sonrisa imaginando la cara que pondría el casanova si supiera que el amorcito de todas las noona´s estaba colado por sus huesos.
Pero dejando eso de lado, se dio la vuelta para ir hacia su destino, sin percatarse a tiempo de la persona que pasaba por su espalda.
Antes de que pudiera darse cuenta, chocó con el pecho de alguien y cayó de culo al suelo.
-Lo siento. No había notado que te fueras a girar-dijo una fuerte y rica voz de chico.
-Ha sido culpa mía. Debí darme....cuenta-comentó esta mientra alzaba la cabeza y se quedaba mirando a un alto chico de ojos oscuros y cabello corto y claro obviamente teñido.
Este le estaba ofreciendo con amabilidad la mano para ayudarla a ponerse en pie, pero a pesar de eso, seguía exhalando un aura de hombre rudo que para nadie parecía pasar desapercibido y que ni el uniforme podía ocultar.
Se puso en pie de un salto, sin saber bien que decir o si mirarle de nuevo a la cara, ignorando su mano.
-¿Seguro que estas bien?.Puedo acompañarte a la enfermería si te has hecho daño.
-¡No,no!. En serio que estoy bien-alegó Bell y,despidiéndose, se dirigió hacia la biblioteca.
-Como quieras, pero no tardes en ir a clase. El profesor Kim no aguantara a gente que se salta sus clases por nada.
Eso dejo a Bell paralizada y le hizo volverse hacia él, preguntándose como sabía cual era la clase que le tocaba en ese momento. Pero este no se explicó y ella tenía que devolver el libro, así que corrió hacia la biblioteca.
Cuando por fin dejó el libro allí, corrió a clase, casi cayéndose para atrás cuando vio sentado al final de la clase,junto a la ventana, a penas a dos pupitres del suyo, al chico con el que había chocado en el pasillo y se acercó a sus compañeros con la intención de preguntar por él.
-Es Bang Yong Guk. Ya deberías saberlo. Lleva aquí algo más de dos meses-le dijo Zelo, sentado como se encontraba sobre su pupitre, justo al lado de el de ella, con sus largas piernas cruzadas.
-¿Por qué preguntas sobre él?-preguntó DaeHyun, sentado detrás de ella, intentando mantener un tono bajo para que este no les oyera desde su asiento.
-Es solo que me he chocado con él y sabía la clase que nos tocaba aunque no me sonaba de nada.
-Normal. Tú siempre estas con la cabeza en tus cosas. Creo que ni escuchaste una palabra cuando se presentó el día que llegó-dijo Zelo, sonriendo ampliamente.
-Es posible-comentó Bell a su vez, con aire ausente.
Realmente no tenía recuerdos de ningún chico nuevo llegando a clase.
DaeHyun los miró a ambos pero no comentó nada.

-¡¿Ah?!.¡¿De verdad que no puedes invitarme a un helado?!-exclamó Zelo cuando Bell les dijo que tenía que ir a recoger a su hermana al colegio.
-Lo siento mucho, pero mi madre me acaba de llamar diciendo que tenía que irse a trabajar y que tenía que pasar yo a por ella-les dijo a sus amigos, pidiéndoles disculpas con las manos suplicantes delante de su cara.
-No pasa nada. Si tienes que ir, tienes que ir.
-¡¡¡¿Ah?!!!-exclamó de nuevo el pequeño, indignado ante la idea de quedarse sin su dulce.
-No pongas esa cara. Si tanto te importa, te compro yo el helado.
Eso fue más que suficiente para que el pequeño olvidara su malestar y sonriera de nuevo.
-Nos veremos de nuevo mañana en clase.
-¿Eh?.¿Hoy no tenéis esas clases de preparación?.
Zelo, como otro de los amigos de la infancia y conocedor de sus problemas, sabía de las clases que DaeHyun y Bell tenían.
-Es mejor dejar unos días de descanso. Si lo intentamos muy seguido, hay menos resultados-le aclaró este, con lo que el pequeño asintió, entendiendo la situación.
-Será mejor que me vaya ya o no llegaré a tiempo-dijo esta, cambiando de tema.-Hasta mañana.
Y sus dos amigos la despidieron mientras la veían desaparecer calle abajo.
Su hermana pequeña iba a 5º de primaria y parecía tener buena cabeza para los estudios, incluso mejor que ella, pero realmente se enfadaba muchísimo si la dejaban esperando en la puerta del colegio, por mucho que la quisiera.
Así que se dio la mayor prisa posible, encontrándola hablando con un chico de su edad en la puerta.
-Este es YongNam. Tengo que ir a su casa a hacer un trabajo-le explicó la pequeña Gabriela mientras se lo presentaba.
El chico le saludó educadamente, contestándole de igual forma, y le miró fijamente, teniendo la sensación de que ya había visto su cara en otro lugar.
Su hermana se colocó a su lado y la cogió con discreción de la mano, lo que significaba que quería que le diera su opinión sobre el chico, ya que siempre actuaba de ese modo cuando buscaba su aprobación.
No conocía mucho del chico, pero, por lo que había visto, le caía bien y parecía buena persona, así que le dio un simple apretón para hacérselo saber.
Gabriela, feliz antes esto, la soltó y se colocó de nuevo junto a su amigo, con sus pequeñas coletas saltando con ella.
-Tenemos que esperar a que llegue mi hermano-les dijo este, mirando a su alrededor.- Creo que va al mismo instituto que noona-explicó, mirando su uniforme con detenimiento.
-¿Ah,si?.¿Y a qué clase va?.
El chico abrió la boca para contestar, pero en ese mismo momento llegó hasta ellos un chico corriendo.
Como bien había dicho YongNam, este lucía el uniforme de su instituto y cuando giró la cabeza hacia ella y lo reconoció, se quedó sorprendida.
Era Yong Guk, que la miró igualmente sorprendido.
-¿Así que tú eres la hermana de Gabriela?. Ya me había dicho que iba a mi instituto, pero no esperaba que fueras tú.
-¿Ya habías visto antes a mi hermana?-le preguntó ella como una idiota.
-Claro. Tú madre ya la ha llevado otras veces a casa para que hicieran trabajos.
``Bien hecho, mamá. Dejar a tu hija en una casa llena de chicos´´.
-Pues esta vez vamos a ir las dos-le dijo, sin intentar parecer demasiado seca, para no dar a entender lo que se le había pasado por la cabeza.
-Me parece bien. Así me puedes ayudar si tengo alguna duda con los deberes-le dijo felizmente este mientras él y su pequeño hermano empezaban a caminar.
Gabriela fue tras ellos y Bell, aun no muy convencida de ello, los siguió.

Una vez en casa de los Bang, dandose cuenta de que los padres no estaban, los dos pequeños empezaron a hacer su trabajo en el salón.
-¿Te has dado cuenta de lo bien que se llevan esos dos?-le preguntó Yong Guk mientras la guiaba a su cuarto para dejar a los pequeños tranquilos y para no despistarlos, con unos sándwiches y unos zumos por si les daba algo de hambre.
-Si. Eso parece. En realidad, se tienen mucha confianza-le dijo Bell, sin dejar de parecer desconfiada.
-Eso es por que tu hermana viene mucho por aquí. Tu madre trabaja mucho y la deja quedarse aquí para jugar.
``¡Mamá, no te dejó más a cargo de Gabriela en la vida!´´,pensó Bell, alarmada.
Al entrar en el cuarto de este, se dio agradablemente cuenta que Yong Guk parecía ser muy ordenado y, a parte de unas pocas prendas de ropa, todo estaba en su sitio.
-Siéntate-le ofreció este, señalando el cojín que había a su lado en torno la pequeña mesa que había en el centro del cuarto, junto a la cama.
Esta así lo hizo, sacando sus libros al ver que este lo estaba haciendo, comenzando a hacer los ejercicios en lo que parecía un agradable silencio, resolviendo las dudas si el otro tenía alguna.
Sin embargo, cuando terminaron, no parecía que supieran bien que hacer.
Yong Guk puso una película en la que ambos coincidieron en que era su favorita. Constantine.
-¿De verdad?-le preguntó este, sonriendo ampliamente.
-Pues si. Así es. No he encontrado a mucha gente que le guste.
-Ni yo tampoco-contó él.
Permanecieron en silencio mientras veían la película, pero ninguno de los dos parecía saber bien que es lo que tenían que hacer.
Bell notaba que Yong Guk se le quedaba mirando, tal vez pensando que se estaba aburriendo al no tener conversación por parte de él. Pensaba si debía decirle que no era así cuando él habló.
-En realidad, ya sospechaba que fueras la hermana de Gabriela.
-¿Y eso?.
-Pues....por que no he visto a más chicas mestizas por el instituto de nuestra edad y vosotras dos os parecéis muchísimo.
-¡Qué va!. No nos parecemos tanto. Sin embargo, YongNam y tú si que sois como dos gotas de agua. Nada más verlo, sabía que había visto su cara en alguna otra parte-le dijo, luciendo una sonrisa cordial.
-¿Eso es que te habías quedado con mi cara?-le preguntó este, mirándola fijamente.
Eso, junto con la cercanía, la estaban poniendo nerviosa.
-Hombre...realmente yo no....lo diría así-comentó, intentando hacerse hacia atrás.
¿Cómo decirle que no había reparado en su persona hasta ese mismo día?. En verdad se vería muy mal educada si decía algo como eso.
-Yo si he estado mucho tiempo observándote, casi desde que llegué a la escuela. He visto como rechazabas a los chicos, así que no esperaba ni que me dirigieras la palabras, pero, como ahora estas en mi casa...
Bell intentó hacerse más hacia atrás, encontrándose con que la cama le cortaba la huida y notaba como su corazón se agitaba.¿Por qué siempre se ponía en ese estado ante una confesión incluso si el chico no le atraía?.
Esperó a que Yong Guk dijera algo más, pero en vez de eso, este se inclinó hacia ella y acabó besándola.
No fue un beso rudo como había esperado, si no que realmente aquel chico derrochaba encanto.
Se apartó un momento, mirando su cara sonrojada, y volvió a inclinarse sobre ella.
Estaba amoldando sus labios bajo los de él de tal manera que ella se dejo ir por un momento, pero en seguida retomó el control y se apartó, dándole una bofetada.
No lo había hecho con intención, pero pareció golpearlo con demasiada fuerza, ya que este se quedó con la cabeza hacia un lado y un corte apareció en su labio.
-¡Oh, Dios!.¡No había querido darte con demasiada fuerza!.¡Lo siento mucho!.¡Es solo que...me sorprendiste!.
-No pasa nada. Es solo un corte-le dijo Yong Guk al verla tan alterada, quitando la sangre con el dorso de la mano.
Bell se le quedó mirando, aun sin saber que hacer y Yong Guk, aprovechando el momento y sabiendo ya cual podría ser la consecuencia, volvió a besarla, esta vez sacando un poco de su lengua y recorriendo el labio inferior de ella con parsimonia, lo que le arrancó un pequeño escalofrío. Antes de que pudiera volver a pararlo, este siguió un recorrido de besos hacia su cuello, dejandole unas pequeñas marcas allí donde la mordía.
Ella ni siquiera parecía ser consciente, pero su cuerpo se había empezado a calentar y unos débiles gemidos escapaban de sus labios, llenando el cuarto.
Sin embargo, cuando este introdujo su mano dentro de la ropa interior de esta, Bell abrió los ojos como platos al notar del mismo modo que él que su cuerpo había reaccionado ante unas simples caricias y besos.
-Realmente parece que te gusta lo que te hago-le dijo este junto a su oído, momentos antes de dejarle una nueva marca de mordisco.
Bell ni siquiera podía hablar.
Estaba tan sorprendida ante la respuesta de su cuerpo, que ni siquiera podía hacerle a un lado como era debido.
Pero cuando este hizo intención de introducir un dedo en ella, Bell lo apartó de su cuerpo y se puso rápidamente en pie.
-¡Deberíamos volver a bajo para ver como están nuestros hermanos!-exclamó, sonando aun demasiado histérica.
Y antes de que Yong Guk pudiera decir nada, ella ya corría escalera a bajo.
Este solo se puso en pie y salio tras ella, teniendo la sensación de que era un cazador siguiendo el rastro de su pequeña presa.




CAPITULO 2


-¿Cómo has podido dejar a Gab sola en casa de esos dos chicos?. ¿Es que no te importa si algo le hubiera pasado?-le dijo Bell a su madre en cuanto esta entró por la puerta de la casa, asegurándose que su hermana se encontraba en el piso de arriba.
-Primero que nada, hola. Yo también me alegro de verte y si, estoy muy cansada de trabajar. Muchas gracias. Y segundo, Yong Guk y su hermano son unos jóvenes muy formales y ya hablé con sus padres, así que la dejaba en un lugar de confianza. No sé por que me vienes con esas cuando tú llegas con chupetones en el cuello. Si tu padre los ve, matará a ese chico.
Bell, sorprendida por que no se había acordado de ellos, se subió el cuello del uniforme tratando de ocultarlos.
-Eso no tiene nada que ver con esto. Por mucha confianza que te den esos dos, siguen siendo dos chicos y Gab solo una niña. Y ya sabes como reaccionan aquí ante los mestizos.
-¿Estás insinuando que Yong Guk y su hermano se lanzarían sobre Gabriela como una manada de monos solo por que es mitad española?. Creo que estas exagerando. Por que la mayoría de los chicos de tu edad actúen así contigo, no significa que todos sean iguales.
-Me da igual. No voy a dejar que mi hermana siga llendo a esa casa.
-Pues yo lo lamento, por que tu hermana y YongNam se llevan muy bien y siempre hacen los trabajos juntos. Así que va a seguir llendo. Pero, ya que tanto te molesta, para que te quedes tranquila, tú la vas a acompañar y las dos volveréis a casa con el señor Bang, que siempre se ofrece a traerla.
Bell abrió la boca para replicar, pero su madre alzó la mano para silenciarla, dando por zanjado el asunto.
Después de terminar de beber un vaso de agua, salio de la habitación, dejándola igual de paralizada que si le acabara de decir que era adoptada y como si, de golpe, la tienda de caza por su piel acabara de poner el cartel ``Veda abierta´´.

-Asi que... cuando él te tocó, tu cuerpo reaccionó-dijo DaeHyun, intentando comprobar si había captado la situación.
-Eso es bueno. Significa que tu problema se ha solucionado-dijo Zelo, dándole un golpecito en el brazo, su forma de darle su enhorabuena.
-¡No lo entendéis!.¡No solo es eso!. Mi madre dijo....
-Pero una reacción solo por un mordisco...-comentó Zelo, mirando a DaeHyun.-¿No se te ocurrió probar algo como eso antes?.
-¡Oh!. Yo diría que si lo probamos, pero no hizo ningún efecto en ese entonces.
-Puede ser que algo haya cambiado ahora-dijo el pequeño, sujetándola de un brazo para que no se moviera mientras DaeHyun se acercaba.
-¡Yah!.¡Vosotros 2!.¡Estaos quietos!-les gritó.
Aunque estuvieran sobre el césped en la parte detrás del instituto, aun era posible que alguien los viera y no quería ni imaginar los rumores que podían surgir de algo como aquello.
Sin embargo, DaeHyun no cejó en su empeño y acabó mordiéndola en el cuello.
-¡Ah!.¡Bestia!.¡¿Es qué querías llevarte un trozo de recuerdo?!-le gritó Bell haciéndose hacia atrás cuando finalmente Zelo la soltó.
-No sé. Las marcas parecían profundas, pero no parece que haya reacción aunque lo haga igual-comentó el mordedor, ignorando a la mordida como si solo fuera una rata de laboratorio.
-Quizás deberías intentarlo con más fuerza. O en el otro lado. Ese esta lleno de marcas y puede ser que por eso no reaccione.
-¡Oh!.Buena idea, Zelo.
-¡¡¡Yah!!!.¡¡¡Dejaos los dos la broma!!!.¡¡¡No tiene ninguna gracia!!!.
-No estamos bromeando. Si en verdad has reaccionado ante ese tipo, ha sido por algo. Pero si nosotros te hacemos lo mismo y no ocurre nada, solo hay una posibilidad-dijo el pequeño, muy serio.
Ante esa cara normalmente sonriente repentinamente seria, Bell atendió a lo que iba a decir.
-Puede ser que vuestros cuerpos sean compatibles.
-No digas tonterías-le dijo ella, intentando quitarle importancia con un gesto de la mano.
-No,no. Puede que no este diciendo ninguna tontería. Es obvio que si no reaccionas ante otro sujeto a pesar de que te hagan exactamente lo mismo, significa que algo tiene que haber oculto ahí.
-Mira, hoy vuestra charla solo esta consiguiendo sacarme de los nervios, así que regreso ya a clase-les dijo mientras se ponía en pie.
-Pero...¿no estará allí Yong Guk?. Aun no ha hecho amistades en el instituto, así que se pasa los descansos allí metidos excepto si tiene que ir a comprar algo-le dijo Zelo.
Parecía un cabeza loca la mayor parte del tiempo, pero tenía el don de fijarse en los detalles y si decía aquello, era por que, sin lugar a dudas, Yong Guk iba a estar en clase.
Bell se quedó paralizada durante un momento, sin saber bien que hacer, y las escenas de lo ocurrido en casa de este el día anterior inundaron su cabeza, dejándola aun más confusa y con un claro sonrojo en la cara.
-No parece que te disguste la idea de volver a verlo-le dijo DaeHyun con una sonrisilla traviesa en los labios.
-¡Claro que me molesta!.¡¿Cómo podré reaccionar ante un tipo que, sin conocerlo de nada, me hace esas cosas?!.
-Yo que tú, me dejaba-le dijo Zelo, ganándose la mirada sorprendida de sus dos amigos.-No me miréis así. Aun no sabemos que es lo que te hizo reaccionar ante él, así que lo más simple es que te dejes hacer para comprobar que fue.
DaeHyun asintió, dándole la razón, pero Bell no pudo estar de acuerdo.
-Lo siento, pero yo no soy una de las muchas mujeres rápidas de DaeHyun ni ninguna de las parejas de Zelo. Decidle al profesor que me encuentro mal. Iré a la enfermería a descansar un rato.
Ambos chicos vieron como esta se alejaba, pareciendo mucho más cansada de lo que recordaban haberla visto nunca.
-Así que sigues saliendo con todo el mundo,¿eh?-le dijo DaeHyun a Zelo en cuanto Bell desapareció de la vista.-Tenia entendido que decías que ibas a ser más selectivo con la gente con la que salias.
-Bueno.....ya sabes que soy débil antes las confesiones y....la gente puede ser realmente convincente.
-Ya. Como aquel profesor que tuvimos hace 2 años por el que casi te expulsan.
-Él parecía realmente enamorado y me trataba muy bien. No sabía que aquella profesora también tenía llaves del departamento de inglés.
-Será mejor que dejemos el tema. El descanso esta a punto de acabarse. Volvamos a clase.
Zelo asintió mientras también se ponía en pie y recogía las cosas de ambos.
Cuando DaeHyun se molestaba con él por algo, solía hacerle aquello, aunque en el fondo a él no le molestaba cargar con las cosas de ambos, por que eso era una de las cosas que hacían las parejas, ¿verdad?.
Al llegar a clase, notaron que Yong Guk se les quedó mirando, pero ambos pasaron del chico y se dirigieron a sus asientos.
No paso mucho cuando este llegó a su altura.
-¿Donde esta Bell?. ¿No estaba con vosotros?-les preguntó.
Por el tono que empleaba, de verdad que parecía preocupado.
DaeHyun y Zelo se dedicaron una mirada y este primero se recostó con total tranquilidad sobre su mesa, dirigiéndole una sonrisilla que no pareció sentarle muy bien a este primero.
-Así que tú eres el chico que no deja de rondar a la pobre Bell,¿eh?. No ha podido aguantar más y a ido a tomarse un descanso.
-¿Por qué?.¿Está enferma?.
-Digamos que mentalmente si. Hasta que llegaste tú, en estos años solo la había tocado de ese modo yo-le dijo este, notando como Yong Guk se molestaba cada vez más.
Zelo estaba a punto de entrometerse, pero este le dirigió una mirada para que no lo hiciera.
-¿Qué has querido decir con eso?.
-Lo que has oído. ¿Cómo no se va a sentir cansada la pobre si cuando le dejo un día de descanso, vas tú y la trabajas también. Espero que hayas tenido cuidado con ella, por que es muy delicada. Ahora mismo tiene que estar descansando en la enfermería.
Antes de que pudiera añadir nada más, este ya se dirigía hacia allí, derrochando mal humor por todos sus poros.
-¿Crees que ha sido buena idea decirle algo como eso?-le preguntó Zelo en cuanto Yong Guk desapareció por la puerta.
-¿Qué crees tú que dirá él cuando vea mi mordisco en su cuello?.
-Que se cabreara muchísimo.
-¡Exacto!. Y también la tocara para borrar mis huellas en ella, con lo que Bell podrá fijarse que es lo que tiene ese chico para que resuelva su problema. Tan simple como eso.
-A mi no me parece tan simple-comentó Zelo, quedándose pensativo.
``A mi tampoco, pero tampoco es que se me ocurriera otra cosa´´,pensó DaeHyun, intentando parecer muy confiado en si mismo, a pesar de sus propias dudas.

Ignorante a lo que acababa de pasar en clase, Bell estaba recostada en la cama, abrazada a la almohada. La enfermera le había dicho que tenía que salir a encargar unas medicinas y no había otros enfermos en la sala, así que se encontraba totalmente sola e intentó relajarse para dormir un rato.
Sin embargo, eso pareció imposible cuando Yong Guk irrumpió en el cuarto y corrió la cortina de su cubículo.
Ella se volvió hacia él, sorprendida por su repentina aparición. Sobretodo por que...¿cómo se había enterado que ella se encontraba en aquel lugar?. Alguno de aquellos dos traidores debieron de haberle avisado. ¿De qué maldito lado se encontraban?.
-¡Yah!.¡Yong Guk,¿qué haces aquí?!.
Pero este, aun sin dirigirle palabra alguna, la cogió de la barbilla y la obligó a girar el cuello, con que el mordisco de DaeHyun fue algo más que visible.
-Asi que...juegas a esto con tus amigos mientras me rechazas,¿verdad?.
-No...Yo no....-intentaba explicarse ella, pero este no le dejó, si no que se inclinó hacia ella e invadió su boca con un beso rudo que, sin embargo, la dejó temblando sobre la cama, introduciendo su lengua como si de aquella forma dejara su marca sobre ella.
Incluso con aquel simple beso que, de haber sido otro, no le hubiera provocado reacción alguna, hizo que Yong Guk la tuviera a su merced en apenas unos segundos. Utilizando su lengua, aun en el interior de la boca de ella, comenzó a acariciar su paladar, lo que le produjo cosquillas y un estremecimiento por toda su espina dorsal, sin apenas ser consciente que todo su cuerpo se despertaba ante aquello.
Rompiendo el contacto, intentó girarse y huir por el otro lado de la cama, pero Yong Guk la tumbó boca abajo, con su peso en la espalda, impidiendole escapar.
-No creas que vas a huir de mi tan fácilmente ahora-le dijo este, introduciendo una mano por debajo de su camiseta y su sujetador hasta llegar a su pecho.
Cuando comenzó a acariciar estos, los gemidos no pudieron evitar subir de volumen y, aun muy en contra interiormente, empezó a agitarse sobre la cama, lo que consiguió que la expresión de este se endureciera al captar su excitación.
-¿Por eso dejas que otros te toquen y te muerdan?.¿Por qué te enciendes con esta facilidad?-le dijo, sonando entre dolido y molesto.
Y aquel tono en su voz hizo que Bell se sintiera horriblemente mal.
-¡Te equivocas!.¡No......ahhhg......no es como crees!-intentó decirle, mientras Yong Guk aun le seguía dando un merecido trato a su pecho al tiempo que ella agitaba las piernas, notando como su cuerpo reaccionaba sin remedio a él.-¡Si hacia......ahhgg.....hacia......esas cosas con DaeHyun......ummmggg.......era por qué no podía......reaccionar!.
Hablar cuando su mente comenzaba a ponerse en blanco por unas pocas caricias se le estaba haciendo más complicado de lo que creía, sobretodo cuando siempre creyó que jamás sentiría los placeres de algo como aquello.
-¿Qué quieres decir?-le pregunto Yong Guk, que siguió con su castigo sin piedad.
-¡Zelo lo sabe!-exclamó ella cuando un pellizco sobre su pezón fue más rudo que los demás.-¡DaeHyun me ayudaba con mi problema!.¡No conseguía excitarme con nadie!.
Ante esas palabras, Yong Guk se detuvo y dejó que ella se girara hacia él, intentando no parecer muy asustada. Aunque este parecía lo suficientemente sorprendido por algo como aquello por los dos.
-¿Cómo que no conseguías excitarte?. Tú, ahora mismo....
-Por eso ellos te han hecho venir aquí. Porque solo tú me has hecho reaccionar-le contó ella, poniendo su brazo delante de los ojos, intentando ocultar la vergüenza que le daba aquella revelación.
Este aun parecía en shock ante eso. O que no la creía, sobretodo solo teniendo como referencia lo que él le hacia y el mordisco de su amigo en el cuello.
-¿Es eso realmente verdad?-le preguntó, sonando más cerca de ella.
Debía haberse acercado más mientras ella no miraba y Bell solo pudo asentir mientras el rojo de su cara amenazaba con estallar.
La mano de Yong Guk volvió hasta el interior de su camiseta, retomando las caricias de un pecho que había sido abandonado.
-¡¿Por qué sigues?!¡Te he contado la verdad!-le gritó ella, quitando su mano para tratar de empujarlo.
Pero este, con su otra mano libre, la cogió entre la suya y se la llevó a los labios, besándola, haciéndola enrojecer aun más.(N del autor: el beso en la mano significa ``te adoro´´)
-Lo sé, pero ahora me han dado más ganas de marcarte como mía.
Bell sintió como se quedaba sin aliento ante eso, perdida en los ojos de él por unos instantes, pero Yong Guk la soltó y quitó su camisa, intentando llegar a su cuerpo lo más rápido que le era posible.
-¡Para!.¡Alguien podría vernos!-gritó Bell, tratando de detenerlo.
-No dejaría que nadie te viera así-le aseguró él.-Desde ahora, eres toda para mi.
Y después de decir eso, se inclinó hasta ella y se llevó un pecho a la boca, dejandole una serie de mordiscos que solo la hizo estremecer más, momentos antes de calmar estos con su lengua, dándole un contraste de frío y calor que solo la encendía más. Se esmeró tanto en esta tarea que ni ella misma se dio cuenta de lo excitaba que estaba hasta que sintió la mano de él en su ropa interior.
-No dejes que nadie más te toque de esta manera.
Y, tras decir eso, dos dedos de él entraron con facilidad, dejándola sin aire en los pulmones.
Al parecer, a los dos les parecía dar igual que se encontraran dentro del instituto, en un lugar donde cualquiera podía entrar en cualquier momento y descubrirles.
-¡Ahhg....Yong Guk,para. Nos......umhhhmm....nos descubrirán!-intentó resistirse ella, notando como su cabeza empezaba a nublarse por el placer, moviendo de un lado a otro la cabeza por la almohada, intentando poder pensar de nuevo.
-Tienes razón. Quiero tenerte allí donde pueda disfrutarte sin problemas-le dijo este, inclinándose hacia ella y descubriendo, encantado, que en aquella ocasión, ella respondía más que gustosa al beso, jugando con su lengua cuando entró en ella.
Mientras la ayudaba a recomponer su ropa, con aquella mirada encendida sobre ella, Bell se preguntó si no habría abierto la caja de Pandora al ser una esclava del placer.







CAPITULO 3


DaeHyun parecía preocupado cuando acabaron las clases y Bell seguía sin aparecer.
-¿No nos habremos pasado al enfadar tanto a ese chico?-preguntó Zelo mientras recogían.-Puede que le haya dado un ataque de celos y....¡la haya matado!.
DaeHyun evitó comentar nada al respecto, pero la mirada que le dirigió fue más que suficiente para que el pequeño guardara silencio. Precisamente lo que necesitaba era ese silencio para poder pensar, ya que esa misma idea ya se le había pasado por la cabeza.
El sentimiento de culpabilidad estaba haciendo suficientemente bien su trabajo sobre él para que encima este ayudara.
Preocupados de no tener ninguna noticia suya ni de Yong Guk, que no había vuelto a clase y nadie sabía donde estaba, decidieron que lo mejor era mirar en la enfermería.
-Oh,¿no lo sabíais?. Bell se fue en cuanto tocó la campana con el chico nuevo que hay en vuestra clase. Pensaba que habían ido a buscaros-les explicó la enfermera y antiguo ligue de DaeHyun.-Supongo que ahora que tiene un chico, se habrá olvidado un poco de vosotros-les dijo, con cierto tono de burla.
Sin duda provocada por el hecho de que DaeHyun jamás daba explicaciones cuando cortaba con alguna de sus chicas y estas siempre lo veían alrededor de Bell.
-Tus chicas son unas perras-le dijo Zelo cuando salieron de allí.-Deberías buscarte a alguien mejor.
-¿Y tú conoces a ese alguien?-le preguntó este mientras sacaba su móvil del bolsillo.
Si no hubiera estado pendiente de marcar los números, se hubiera dado cuenta de la cara sonrojada del pequeño.
Esperaron a que su amiga contestara, en lo que se les hicieron los 4 tonos de llamada más largos de su vida, hasta que Bell cogió el teléfono.
-Yo estoy bien, de verdad. Pero Yong Guk y yo tuvimos que salir corriendo para recoger a nuestros hermanos. Por un segundo, nos olvidamos de ellos.
-¿Y qué estabais haciendo para olvidaros de ellos?-preguntó Zelo.
Por el silencio avergonzado al otro lado de la linea, podían imaginarse los hechos que habían tenido lugar en aquella enfermería.
-Así que la cosa marcha,¿no?-preguntó DaeHyun.
-Por ahora....me abstendré de comentar nada hasta que no este segura. Nos veremos mañana.
-¡¡¡¿Eh?!!!-exclamó Zelo.-¡Hoy te tocaba invitar a ti con los dulces!.
Pero DaeHyun lo apartó del móvil.
-Tranquila. Yo me encargo de él. Tú procura....asegurarte que todo marcha bien.
-Gracias-contestó Bell, algo avergonzada.-Nos vemos mañana.
Y los dejó a los dos paralizados en mitad de la calle, donde Zelo se quedó mirando de nuevo a DaeHyun.
-Así que vuelves a invitar tú,¿no?. Si Bell sigue saliendo por ahí con Yong Guk, te van a arruinar.
-Tampoco es que compre mucho más que si me lo fuera a comer yo mismo,¿sabes?-le explicó este mientras comenzaba a caminar de camino a una tienda de alimentación.
A Zelo, como no, no le quedó de otra más que correr detrás de él para no perderle.
-Oye, DaeHyun....-dijo este, cuando por fin se puso a su altura.-Tú...ahora mismo....¿estas saliendo con alguien?.
-¿Qué tiene que ver eso con la comida?. Aclara tus ideas, que te pierdes-le contestó su amigo sin mirarle siquiera.
Zelo se lamió los labios, intentando calmarse.
Rara vez se encontraban ellos dos a solas y ya llevaba mucho tiempo callándose sus sentimientos.
Desde que empezaron la secundaria, cada vez que estaba con alguien, se encontraba pensando en su amigo. En un principio, inocentemente, pensaba que pensaba en él por la emoción de contarle sus correrías. Pero cuando empezó a verle a él también con sus ligues, con los cuales era cada vez más cariñoso, sintió la serpiente de los celos comiéndoselo por dentro.
Bell lo notó enseguida y le aseguró que sus prácticas las hacían por que las necesitaba realmente.
Creía en ella por que sabía lo que le afectaba el tema, pero DaeHyun permanecía tan ignorante como un niño que aun creía en Papá Noel.
Siempre que ligaba con alguna chica y se reunían, comentaban sobre el tema, sin notar las malas caras que le dirigía el pequeño, y seguía dando todo tipo de detalles que solo se clavaban en este como puñales.
¿Cómo podía no darse cuenta en verdad?.¿Acaso no podía ver en su cara lo que sentía?.¿No veía con que ojos de adoración le observaba a todas horas?.
No temía el hecho de que DaeHyun le gritara que él era heterosexual, por que también sabía que había salido con algún que otro chico siempre que fuera muy afeminado y que él fuera el seme en la relación. Pero tampoco le habían durado mucho.
``Es que necesito compartirme con el mundo´´,solía decir cuando Bell le decía de broma que tenía que dejar de ir de flor en flor.
<<Pues ya podía parar un poco en esta flor>>,pensó Zelo, aun sin comentar nada mientras DaeHyun seguía caminando hacia la tienda de alimentación.
-Pero dímelo. ¿Verdad que ahora mismo no estas saliendo con nadie?.
Este se detuvo en la puerta de la tienda y se le quedó mirando fijamente, como si necesitara concentrarse en el tema para recordarlo.
Teniendo en cuenta su listado de noviazgos, sin duda tenía que ser así.
-No. Corté con Yong Ah hace unos días,¿por qué?.
En ese momento, este pasó a reunir todo su valor. De aquel momento lo dependía todo y eso bien lo sabía. Si DaeHyun lo rechazaba o, peor aun, no quería volver a verlo, no sabía como podría seguir adelante con aquello.
-No....por nada-se descubrió murmurando así mismo.
No podría vivir con el hecho de que su amor de juventud, ¿a quien engañaba?, su primer amor le rechazara. Sobretodo con el mal modo que tenía este para rechazar a la gente que realmente no le gustaba.
Como él no habló más, DaeHyun se encogió de hombros y entró en la tienda.
Y, por supuesto, Zelo entró tras él, manteniendo la cabeza baja, observando como DaeHyun no perdía el tiempo y se puso a ligar con una de las chicas que trabajaban en el supermercado, ignorando por completo, a propósito o no, el hecho de que él también se encontraba allí con él. Así que, intentando no desear que un meteorito repentino hiciera desaparecer a esa chica, se internó por la tienda, sabiendo los dulces que a este le gustaban y buscando una excusa para no verle ligando con otra de sus conquistas.
Tan pendiente estaba de ignorar todo cuanto lo rodeaba para ignorar a DaeHyun y sus ocurrencias que le hacían tanto daño, que no se percató del chico que iba por el mismo pasillo que él hasta que chocó contra este, evitando por muy poco que ambos acabaran en el suelo.
El chico estaba claramente teñido, ya que el color rubio que lucia su pelo corto no podía ser natural. Tenía los ojos expresivos y oscuros y le dirigió una sonrisa, como diciéndole que el golpe no había tenido importancia. Era un poco más bajo que él y bastante delgado. Tal vez si no hubiera tenido a DaeHyun tan dentro de su cabeza, le hubiera gustado un chico como ese.
Pero salió de su ensoñación e hizo una rápida inclinación.
-Perdóneme. No le había visto.
-Eso ya lo había supuesto, por que seria de muy mala persona chocar a posta-le dijo el chico, aun sonriendo de aquella manera.
Zero solo pudo sonreír débilmente en respuesta.
-Me llamo Himchan-se presentó.-Acabó de llegar a aquí y no conozco a casi nadie.
-Ah. Yo me llamo Zelo. Encantado-le respondió este.
-¿Vas al instituto que esta por aquí cerca?-le preguntó Himchan, aun mostrando la sonrisa.
-Pues si.¿Tú también vas a ir?.
-Sí, así es. Tengo un amigo que se acababa de trasladar y a dado la casualidad que a mi padre también lo han enviado aquí.
Zelo estaba a punto de preguntarle quien era su amigo, pero DaeHyun apareció como salido del mismo suelo justo detrás de él y, cogiéndole por el cuello de la camisa, le dijo:
-Vamos, tenemos que irnos.
-No creo que debieras tratarlo así-le dijo Himchan, viendo la cara de sorpresa del menor al verse inesperadamente arrastrado.
-¿Y tú quien eres para meterte o no?-le preguntó DaeHyun, lanzandole una mala mirada que no pasó desapercibida para ninguno de los presentes.
-Me llamo Himchan y me acabo de trasladar. Estaba hablando con Zelo hasta que has aparecido de repente, sin ninguna educación-le acusó débilmente este, tratando de no parecer demasiado severo, casi como si se tratara de una madre.
-Pues, Himchan, Zelo y yo teníamos que irnos, así que no sé por que te tienes que meter donde no te llaman-. Y, mirando al pequeño, añadió.-Si ya has cogido todas las cosas, vamos a la caja a pagar. Si no llegamos ya a mi casa, no nos dará tiempo de ver una peli.
Y, aun arrastrándolo tras él, se llevó al pequeño hacia la caja, dejando al nuevo paralizado en mitad del pasillo, intentando contener la risa al ver esa clase de comportamiento.

…......

De camino a la casa de DaeHyun, ninguno de los dos comentó nada, avanzando en un silencio extraño e incomodo que hizo sentir a Zelo como si hubiera hecho algo malo por lo que mereciera que el mayor se portara de aquel modo con él, pero sin saber el qué.
Cuando llegaron a la casa de este, siguieron aun sin hablarse y llegaron a su habitación aun en completo silencio, donde Zelo se quedó de pie junto a la puerta mientras veía como DaeHyun se sentaba en el suelo, mirando entre las películas que tenía desperdigadas por allí, intentando encontrar alguna que poner.
-¿Por qué te has comportado así en el supermercado?. Himchan parecía muy simpático y creo que solo quería hacer algún amigo.
De repente, este soltó la película que había tenido entre las manos y se volvió molesto hacia él, más enfadado de lo que recordaba haberle visto.
-Tú siempre tienes que estar igual,¿verdad?.¡Cualquier desconocido se te acerca con una sonrisa y ya te tiene comiendo de sus manos!.¡¿Cuando demonios piensas madurar?!.
-¿De que estas hablando?-preguntó Zelo, que no entendía para nada por que DaeHyun se había puesto de aquel modo.
-¡Ya sabes de lo que hablo!.¡Bell tenía razón!.¡Te engatusan con nada y tú picas como un idiota!.¡Por eso siempre acabas rodeándote de gente a la que no deberías acercarte ni por asomo, diciendo que estas enamorado!.
-¡Nunca he dicho que me haya enamorado, solo decía que soy débil a las confesiones!-se defendió el menor.
DaeHyun se puso en pie, intentando estar más a la altura del pequeño durante la discusión.
-¡Ya!.¡Veo como pones mala cara a mis espaldas cuando salgo con mis chicas, pero tú eres mucho peor que yo, solo saliendo con la gente por que se te han confesado, mostrándote como si fueras un chico fácil!
-¡No me puedo creer que me hayas dicho eso, precisamente tú, que eres el único al que...!
De repente, Zelo se silenció a media frase, asustado consigo mismo al descubrirse lo que había estado a punto de decir delante de este, dejando a DaeHyun mirándolo tan sorprendido o más que él mismo.
-¿Qué has estado a punto de decir?-le preguntó DaeHyun, mirándolo fijamente.
Pero Zelo siguió en silencio, sin saber que decir a continuación para salir de una situación así.
-¡Zelo,¿qué querías decir?!.¡¿Qué es eso de que yo soy el único que qué?!-exclamó el mayor, acercándose a este, haciéndolo retroceder hacia la puerta.
-Que te quiero-acabó murmurando el menor, apenas un susurro que se escapaba de sus labios.
-¿Qué?-murmuró DaeHyun a su vez, quedándose congelado en el lugar.
-¡Que te quiero, que siempre te he querido, aunque tú lo único que hayas hecho haya sido restregarte con todas las tías que se te han puesto a tiro!.¡Eso es lo que he dicho!.
-Yo...no sabía eso-murmuró el mayor.
-Claro que no. Tú nunca te has enterado de nada. Estabas demasiado perdido entre un par de tetas como para darte cuenta de algo.
-Pero....tú también.....has salido con gente.
-¿Y no te dabas cuenta como te miraba a tí siempre, estuviera con quien estuviera?-le dijo Zelo, notando como las lágrimas le picaban en el borde de los ojos.
DaeHyun parecía totalmente perdido en esa situación, mirando a su alrededor como si lo hubieran teletransportado a la otra punta del mundo, sin poder mirar a Zelo a la cara, paseando la vista por todas partes excepto por él.
Este había estado temiendo una situación como aquella, que DaeHyun no pudiera volver a mirarlo a la cara tras saber de sus sentimientos, y, negándose totalmente a llorar delante de él, salió corriendo de la habitación, dejando a este aun paralizado tras él.
Solo cuando se oyó la puerta principal de la casa abrirse y cerrarse, este pareció reaccionar, pero ya era demasiado tarde para hacer nada.
Se había quedado solo.









CAPITULO 4



Gabriela y YongNam se encontraban de nuevo trabajando en el salón, riendo entre ellos de vez en cuando por alguna ocurrencia que alguno de ellos había dicho, mientras Bell y Yong Guk subían a la habitación de este, con Bell intentando por todos los medios posibles no temblar ante la idea de lo que este le fuera a hacer allí arriba.
Yong Guk lo notaba, sabía lo nerviosa que estaba mientras caminaba por delante de ella, abriendo el camino, y por fin le preguntó lo que le había estado rondando por la cabeza desde hacia tiempo.
-Yo...me confesé de golpe, pero jamás te pregunté sobre algo.
-¿Sobre qué?-le preguntó Bell caminando tras él, ahora interesada en lo que este le fuera a decir.
Él, deteniendose casi en el ultimo escalón de la escalera, volvió la cabeza hacia ella y le preguntó:
-¿Qué piensas sobre mi?.
El sonrojo en ella ante aquella mirada cálida fija fue mucho más que notable, invadiéndola como una rápida tormenta de verano.
Yong Guk sonrió débilmente al verla así, como si fuera un animal atrapado delante de un depredador.
Alargando la mano, le colocó un mechón de pelo detrás del oído, viendo como se sonrojaba más ante el toque.
-Aunque solo hay que verte para hacerse una idea.
Y, después de eso, siguió andando hacia su habitación, dejando a Bell aun paralizada en las escaleras.
Se dio media vuelta, pensando si no seria mejor volver a casa. Su hermana estaba haciendo sus deberes y no corría ningún peligro con YongNam, pero ella con Yong Guk no parecía ser así.
Cuando ya se giraba, notó los brazos de este envolviendo su cintura, apretándola contra él y dejando su oído al alcance de la boca de este.
-¿Pensabas ir a alguna parte?.
-Yo...me acabo de acordar que tenía algo que hacer-le dijo, tratando de no parecer muy nerviosa.
Pero a Yong Guk no podía engañarle con esa facilidad.
Aun teniéndola cogida por la cintura, la giró hacia él y la besó suavemente, apenas una caricia para que ella se retirara si quisiera, pero no lo hizo, si no que se quedó donde estaba y empezó a levantar las manos hasta dejarlas descansar en los hombros de él.
-Vayamos a la habitación-murmuró Yong Guk, a penas separándose unos milímetros para decir las palabras, con los ojos encendidos fijos en su persona.
Bell, como si se encontrara ante algún tipo de control mental, solo asintió con la cabeza.
Él volvió a inclinarse sobre ella, volviendo a besarla, uniendo sus labios de forma más ruda, más insistente, como si Bell fuera todo lo que necesitara, haciéndola abrir la boca para dejar que la exploración de él fuera más profunda, rozándose con su lengua y empezando una pequeña guerra de placer, contestando al beso con la misma fuerza que él, apretando las manos sobre sus hombros para poder acercarse más.
Lo siguiente que supo es que estaba en la cama de este, tumbada repentinamente y confusa por el corte del beso mientras este la miraba con atención.
Las chaquetas de ambos estaban abajo y Yong Guk se había arrancado la corbata en cuanto había entrado por la puerta, con lo que Bell también lo hizo, liberada de aquella horrible prenda que le quitaba aire, así que ahora lo único que los separaba de la piel del otro eran unas simples camisas, que Yong Guk estuvo encantado de empezar a desabrochar.
El cuerpo de Bell no tardó en empezar a calentarse, haciendo que agitara las piernas bajo Yong Guk, mientras este se encargaba de besar toda porción de piel que dejaba rápidamente al descubierto, explayándose en su ombligo con la lengua cuando por fin abrió la camisa.
Bell no pudo evitar gemir ante eso, arqueándose bajo él, comprobando lo tan experto que parecía ser este con su lengua y preguntándose, aunque solo fuera por unos instantes, si se sentiría igual de bien su lengua en otra parte del cuerpo.
Pero Yong Guk parecía decidido en hacerla sufrir, ya que en vez de seguir bajando, ascendió de nuevo por su cuerpo con una sonrisilla traviesa, como si le hubiera leído el pensamiento, y la miró unos instantes antes de abrir su sujetador sin problemas, ya que la prenda tenía el cierre por delante, y dejar sus pechos al aire y a merced de sus manos.
Comenzó a juguetear con sus pezones, dándole al principio unos ligeros pellizcos y haciéndolos rodar entre sus dedos, arrancando en ella cada vez más gemidos, notando como agitaba más las piernas, sabiendo que cada vez estaba más lista para él, más preparada para albergarlo en su interior.
Siendo un poco más malo, descendió la cabeza sobre el pecho izquierdo y la mordió sobre el pezón, arrancándole un gemido más audible, sin duda de placer, y la mano de Bell salió despedida hacia él, intentando apartarlo, pero Yong Guk era más rápido y cogió la mano de esta con la suya libre.
-Eres...un bestia-le dijo ella, intentando parecer molesta, pero luciendo mucho más que excitada, con los ojos relucientes, los labios hinchados por sus besos y respirando con dificultad
-Y a ti no es que te moleste-le dijo él, aun con una sonrisilla maliciosa en los labios mientras se llevaba la mano de ella a estos.
Pensando que Yong Guk solo pensaba depositarle un beso en la palma como ya había hecho antes, dejó que llevara su mano, pero en vez de eso, este cogió su dedo indice y lo lamió, arrancándole un nuevo sonrojo a esta.
Al ver el sonrojo acentuado, este continuó haciéndolo, lamiendo cada dedo con calma mientras la miraba a los ojos, dejando bien claras sus intenciones.
Ni el peor de los huracanes conseguirían sacarlos de aquella habitación hasta que ella fuera suya.
Y sabía que ella también lo sabía, viendo como no podía respirar con calma y gemía débilmente, como si cada vez que la lamia la estuviera hiriendo de algún modo, notando la lengua sobre su carne como si la estuviera lamiendo en otro lugar.
-No....no....hagas eso-consiguió murmurar Bell entre gemidos.
-¿Por qué?-preguntó Yong Guk tras hacer una pequeña pausa.-¿Es que no te gusta?.
Ella abrió la boca para decir algo, pero Yong Guk descendió por su cuerpo hasta llegar a la falda, deshaciéndose de ella sin demasiados problemas.
-Por lo que puedo ver, te ha gustado bastante-dijo al comprobar la humedad en su ropa interior.
-Eres un cerdo-le dijo Bell, girando la cabeza hacia un lado para que no pudiera mirarla a los ojos.
-Pero a ti parece encantarte que lo sea-le contestó, bajando sin prisa la ropa interior de ella, oyendo como esta contenía el aliento a su vez.-Y a mi me encantará hacer esto-le murmuró momentos antes de hundir la cabeza entre sus piernas.
-¡Ya!.¡No hagas eso!-exclamó ella, alarmada.
Pero enseguida notó el aliento de este sobre su carne más intima, momentos antes de sentir la primera caricia de su lengua, que le arrancó un gemido de sorpresa y arrasó con todos sus circuitos nerviosos, dejándola temblando de placer.
No se había esperado que aquello pudiera gustarle, le parecía una invasión tan bestial de su cuerpo al verse expuesta de aquella manera, pero así era y se encontró abriendo más las piernas incluso sin darse cuenta para que este pudiera acomodarse mejor entre ellas mientras seguía abriéndola, lamiéndola, trabajando sobre ella con absoluto deleite.
Bell alzó las caderas cuando notó cuando a la lengua de este se unieron sus dedos, agitando la cabeza contra las almohadas, notando como cada vez se encontraba más cerca de algo, alzando las manos por encima de su cabeza para agarrarse al cabezal de la cama, necesitando algo solido contra sus manos para evitar salir despedida de la cama.
A su vez, Yong Guk era consciente de la excitación de ella, que se extendió hacia él hasta tenerlo dolorosamente duro, teniendo que parar un momento para tomar aire.
Bell soltó un gemido molesto al notar su pausa y lo miró, observando las facciones oscuras de este mientras se lamia los labios, llevando la esencia de ella a su interior al tiempo que observaba su centro sin remilgos mientras que se deshacía de su propia camisa a duros tirones, y no pudo evitar tener un poco de miedo ante ese cambio en él.
Hizo intención de cerrar las piernas, pero las manos de Yong Guk en sus muslos se lo impidieron.
-No lo pares-murmuró este antes de inclinarse otra vez sobre ella, pasando una mano por debajo de esta hasta que tuvo su trasero firmemente sujeto, recortándole los movimientos para que no se alejara de su boca mientras la trabajaba.-Ábrete más para mi.
Y esta así lo hizo, abriendo encantada las piernas para que este no dejara de hacer aquello con su lengua sobre ella, llevándola cada vez más y más arriba.
Los gemidos de él chocaban contra su carne, extendiéndose por todo su cuerpo y haciéndola gemir también, olvidando por completo que había tenido miedo por unos pequeños instantes y dejándose hacer, buscando con las manos de nuevo algo a lo que agarrarse, al tiempo que también buscaba algo de aire.
Cada vez que alzaba las caderas hacia la boca de Yong Guk, este gemía con aprobación, notándola cada vez más lista para él, e introducía un dedo en ella sin problemas, comprobando su estrechez.
Mientras sus labios y lengua se paseaban por ella, sus dedos la penetraban, un avance de lo que él le haría más tarde, y no pudo aguantar mucho más antes de que una bola de luz y calor explotara dentro de ella, haciéndola gemir y arqueándose sin control.
Yong Guk la observó, aun con sus facciones en sombras por el duro esfuerzo que estaba haciendo por controlarse, evitando echarse sobre ella sin más, pero al comprobar que todo indicaba que ella estaba preparada, supo que no podría seguir así durante mucho tiempo.
Ascendiendo por su cuerpo como un león preparado para lo que fuera, vio como Bell abría perezosamente lo ojos, aun perdida en su culminación.
Se acomodó entre sus piernas, aun con sus pantalones puestos y no pudo evitar rozar su erección contra la cadera de Bell, dejándola de nuevo sin aire, mientras se movía bajo él, como conduciéndolo hacia donde lo quería.
Alzando la mano derecha, cogió el cabello de esta y la obligó a arquearse contra él, haciéndola más consciente de su cuerpo.
-Ya no va a ser posible detenerme-le dijo, como si fuera algún tipo de advertencia, con la voz tan ronca que ni siquiera parecía suya.
-¿Quien....te ha dicho que...quiero que lo pares?-consiguió decirle ella, igual o más excitada que él.
Después de su orgasmo, se encontraba plenamente abierta para albergarlo en su interior, deseando, esperando a que este lo hiciera, necesitándolo.
Pero, para atormentarla, lo único que Yong Guk hacia era mover esa deliciosa erección contra ella, solo dejándola ser consciente de lo que tenía allí, pero sin parecer tener intención de dejarlo a su alcance.
Bell se agitó bajó él, intentando animarlo, insistiéndole para que se deshiciera de esas prendas de una maldita vez mientras Yong Guk descendió la cabeza y la penetró con su lengua, repitiendo lo que sus dedos habían hecho entre las piernas de ella e insinuándole lo que otra parte de su cuerpo podría hacerle.
Como un animal herido, Bell gimió débilmente, pidiéndoselo, respondiendo más apasionada al beso de lo que recordaba que se hubiera imaginado nunca poder serlo, devorando su boca de tal manera que Yong Guk pareció quedar impresionado durante un momento, notando como la necesidad de ella había crecido tanto.
Y, al parecer, este no pudo seguir con aquella tortura, ya que, alzándose sobre su cuerpo, comenzó a abrirse el pantalón, dejando a la vista lo que ella tanto parecía necesitar.
Lo había sentido contra su cuerpo, pero al verlo ahora parecía repentinamente más grande y sintió que el temor volvía a correr por ella, intentando hacerse hacia atrás mientras Yong Guk se quedaba totalmente desnudo y sacaba un condón de su mesilla de noche.
-¿Quieres ponérmelo tú?-le dijo, aun con esa expresión oscura tan apabullante.
-Yo...no...no he tocado eso nunca. No sé si puedo.
-Yo te he lamido hay abajo-le recordó él.-¿Y no crees que tú puedas tocarme?. Intentalo-dijo, poniéndole el preservativo en sus manos.
Bell no pareció estar muy segura que hacer con aquello durante unos instantes, pero después quitó el precinto y sacó el condón de su bolsa, dejando esta en la mesilla, y, respirando aun agitadamente, comenzó a colocárselo a Yong Guk lentamente, notando como su miembro saltaba ante su contacto al tiempo que ella lo colocaba con cuidado, viendo como este gemía con los dientes apretados, como si su tacto lo hiriera.
Sentía la carne de este ardiente contra su mano y toda ella ardió de nuevo, retomando su estado anterior de hacia unos momentos.
Cuando la protección estuvo bien puesta, Yong Guk se inclinó sobre ella, haciendo que se tumbara de nuevo en la cama.
-¿Temes que te haga daño?-le murmuró este mientras comenzaba un camino de besos por su cuello, cerca de su oído.
-Un....un poco-murmuró Bell a su vez.
Pero este tomó la mano de ella y se la llevó al pecho, justo sobre su corazón.
-No te haré daño, te lo juro.
Y esta no pudo evitar creer firmemente en su promesa.
Cuando el miembro de este se situó en su entrada, sus caderas se alzaron para recibirlo contra su voluntad, como si tuvieran opinión propia, y la invasión de este en su interior se le figuro condenadamente lenta hasta que llegó a su resistencia natural.
Bell se afianzó en la cama, sabiendo que, quisieran o no, aquello dolería un poco, y se preparó para ello.
Pero cuando la primera embestida vino, este la beso duramente, como si pretendiera que toda la atención de ella se centrara en lo que le estaba haciendo con los labios, acariciando su lengua e instándola a que ella hiciera lo mismo.
Hecho que pareció funcionar. A parte de una sensación de estar abierta y llena de una forma que no se imaginó nunca y un ligero malestar, no notó nada más, tal vez tan preparada por las atenciones de él que había suavizado adecuadamente el momento.
A su vez, Yong Guk, comprobando que ella estaba bien, empezó a mecerse lentamente contra Bell, notando claramente como esta lo rodeaba con su calor hasta casi hacerle perder la cabeza, solo deteniendose cuando llegaba hasta lo que las piernas de Bell le permitían llegar, comenzando a aumentar el ritmo con cada nueva embestida.
Esta alzó de nuevo las manos a sus hombros, sujetándose allí mientras clavaba las uñas en su carne al tiempo que volvía a gemir.
-Sube las...piernas a mis caderas. Necesito....que te abras más-le indicó este, notando como su autocontrol se deshacía y el sudor se extendía por él.
Bell así lo hizo, agarrándose fuertemente a sus caderas con las piernas, abriéndola más para él y sintiéndole como si llegara más a dentro de ella, sin poder controlar los gemidos que salían de su boca, alzándose para él, a su encuentro, intentando seguir su ritmo mientras la misma sensación que había tenido mientras este estaba entre sus piernas se extendía de nuevo por todo su cuerpo.
-Ahgg...Ya...no aguanto....más-exclamó Bell con una voz que no reconocía como suya, apretándose más contra él.
-Pues no....te resistas-le dijo Yong Guk al tiempo que se inclinaba sobre ella y volvía a invadirla con su lengua, dejandole la mente en blanco por esa doble invasión que la estaba volviendo loca.
Pocos instantes después, mientras los embates de él ya habían dejado de ser controlados y se descontrolaba contra ella, poseyéndola casi como con un instinto animal, el nuevo orgasmo la pilló totalmente por sorpresa, extendiéndose por todo su cuerpo como un golpe de calor que la arrancaba de su propia piel, propulsándola hacia afuera, dejándola sin aliento y ciega excepto por una luz cegadora delante de los ojos.
Ahora entendía por que los franceses llamaban al orgasmo ``la pequeña muerte´´.
Yong Guk no pudo aguantar mucho más cuando notó los temblores en el cuerpo de Bell, que se apretaba contra él como si no tuviera intención de dejarlo ir, y, sintiendo sus propios temblores por el interior de sus muslos y en su bajo vientre, se dejó ir con un ultimo gemido que más bien sonó como un frustrado rugido profundo, como si estuviera siendo arrancado de su propio cuerpo.
Después de aquello, no pudo evitar dejarse caer sobre Bell, intentando apartarse a un lado para no aplastarla con su peso, pero ella pasó los brazos por el cuello, apretándole contra ella al tiempo que esta enterraba la cara en el hueco de su hombro.
Por un segundo sintió que podría volver a correrse solo con el olor de este, notando como volvía a humedecerse por dentro a pesar de las culminaciones que ya había tenido, con ese dulce aroma de él envolviéndola por completo.
Pero unas voces abajo los sacaron de ese momento suspendido lejos del propio tiempo.
-¡Yong Guk hyung, ya hemos terminado los deberes!.¡¿Nos das la merienda?!-gritó YongNam desde las escaleras, como si tuviera la intención de entrar en el cuarto de su hermano para buscar algo de comer.
Ambos saltaron de la cama como un resorte, aunque a Bell le costó unos instantes que sus piernas temblorosas volvieran a sostenerla, y observó el tatuaje que este tenía en el omóplato.
Bien visible se podía leer``Do what u like and love what u do" (haz lo que quieras y ama lo que haces).
Ni siquiera habia reparado antes en que este tenia un tatuaje.
-¡SI!.¡Ahora mismo bajamos!-gritó Yong Guk, tratando de vestirse rápidamente para que su hermano no entrara en la habitación.
Mirando a Bell, le dijo:
-Tú quedate aquí y recuperate. Cuando estés lista, baja.
Y ella solo pudo asentir.
Mientras Yong Guk bajaba, ella se sonrojó, avergonzada por haber olvidado el hecho de que allí abajo estaban los hermanos pequeños de ambos, que, por cualquier cosa, podrían haber subido para pedir algo y haberlos descubierto.
Menudo trauma infantil seria ese.
Cuando pensó que ya no se sonrojaría ante la mirada de los dos hermanos, pudiendo descubrir lo que momentos antes había pasado allí, terminó de vestirse y bajó, descubriendo a Yong Guk en la cocina, con los dos pequeños a ambos lados, haciendo bocadillos para todos, y sintió como el corazón se le aceleraba por un momento.
Confusa, se llevó la mano al pecho y cuando lo notó normal, avanzó hacia ellos.
-¿Ya habéis terminado todos los deberes?-le preguntó a su hermana, jugando algo nerviosa con el cabello de esta, aun atado en sus pequeñas coletas.
-Así es-le respondió Gabriela inocentemente con una sonrisa.-¿Vosotros también?.
-Sí-. Carraspeo, mirando la espalda de Yong Guk.-Nosotros también hemos terminado nuestros deberes.







CAPITULO 5



Al día siguiente, Bell se sentía flotar en una nube aunque ni ella misma sabía por se sentía así. No pudo evitar sonreír a Yong Guk cuando entró en clase, saludándola, y por poco no se dio cuenta de la enorme tensión que corría entre DaeHyun y Zelo.
Ninguno de los dos se miraba fijamente ni se dirigía la palabra, solo hablando con Bell como si el otro no estuviera presente.
Esta tuvo que notarlo, pero evitó preguntar el por qué de aquella actitud, pensando que seria algún asunto de ellos, lo más seguro que por una confesión de Zelo, así que decidió que era mejor que ambos resolvieran el problema por su cuenta. Además, se encontraba demasiado feliz como para que la amargura de ambos ante una situación, que sabía que se arreglaría, le estropeara el ánimo.
Al parecer, su problema había desaparecido. Podía volver a mantener relaciones como cualquier persona normal, pensaba feliz, caminando por un pasillo de camino al baño, ya que tenían una hora libre.
Aun no había hecho una prueba de eso con otro chico, pero estaba segura que si podía haber estado con Yong Guk de esa forma era por que el problema estaba resuelto.
Y, precisamente con este se encontró en el pasillo, mirando por una de las ventanas hacia las calles de la ciudad que se veían desde allí.
Cuando hizo la intención de acercarse a él para hablarle, una chica de su clase apareció tras él, con el largo y liso cabello negro enmarcando un rostro pequeño y blanco, el sueño de toda nadeshiko, y comenzó a hablarle muy familiarmente, sonriendo de aquella forma bobalicona que hace una chica cuando esta ligando sin tapujos con un chico que le gusta.
Algo en la sangre de Bell se encendió al verlos.
¿Quien demonios era aquella chica?.¿Y por qué se acercaba de aquel modo a Yong Guk?.¿Por qué este no se alejaba de allí e ignoraba a la chica?.¿Es que acaso no recordaba que se había acostado con ella la misma tarde anterior en su propio cuarto?.¿A qué estaba jugando aquel chico?.
Aun molesta observándolos, dio media vuelta y se alejó de allí, sin saber que este había notado su presencia y observaba como se alejaba de allí a gran velocidad, sin poder seguirla por la charla inútil de aquella chica que no dejaba de rondarle.
Pero alguien debía de quererle mucho por arriba, por que en ese momento apareció el amigo recién transferido de este, Himchan, que, viendo la situación incomoda en la que se encontraba su amigo, decidió intervenir y le pidió a la chica que, si siendo nuevo como era, podía tomarse la molestia de mostrarle un poco los alrededores del instituto con una sonrisa amable en los labios.
La chica no sabía como decirle que no a aquel chico monisimo que acababa de aparecer, con lo que Yong Guk aprovechó y desapareció, agradeciendo en silencio a su amigo aquella ayuda, llendo tras Bell, mientras Himchan echaba mano de su encanto para llevarse a la chica a otra parte.
Bell solo tenía un sitio donde ir y poder estar un rato tranquila, tratando de calmarse.
El almacén del material de deporte del instituto.
Zelo le había dicho que era el mejor lugar donde estar a solas y lo que ella necesitaba en ese momento era estar sola consigo misma.
Sin embargo, a pesar de sus propios deseos, estos no parecían querer cumplirse.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó el pequeño cuando la vio entrar, sentado como estaba en una colchoneta que había puesto en el suelo.
Pero, su amiga, antes de decir nada, se dejó caer molesta junto a él.
-Es por Yong Guk,¿verdad?.
Bell lo miró, sorprendida por que lo supiera.
-¿Cómo...?-consiguió murmurar.
-Aunque este molesto hoy, solo había que verte la cara y ver como lo mirabas. ¿Qué es lo que ha pasado entre vosotros dos?.
Y, aun sonrojada, Bell pasó a contárselo todo.

…...................................

Himchan se llevó a la chica al patio del otro edificio que estaba más alejado del terreno, descubriendo que no había nadie por allí a aquellas horas.
La chica, que se presentó como Lee Ha Na, se sentó en la hierba con aire deprimido y él hizo lo mismo, a su lado.
-Me ha gustado Yong Guk desde que llegó el primer día-le dijo esta de pronto, necesitando desahogarse.-Pero vi como toda su atención estaba puesta en Bell desde el principio.¿Sabes que incluso hice bentos para él e intenté maquillarme para verme más guapa para él?-le dijo, mirándolo sin verlo.-Pero él solo me ignoro. Pensaba que si era paciente, acabaría pudiendo acercarme a él, pero al verlo hoy correr tras ella....-murmuró, comenzando a llorar.
-¿Sabias a donde iba él?.
Ha Na asintió mientras se limpiaba las lágrimas.
-Y sé que tú eres un buen amigo tratando de dejarle el camino libre. Por eso vine contigo. De todas maneras, creo que en el fondo ya sabía que no tenía nada que hacer-le dijo, suspirando y mirando al cielo, tragándose las lagrimas que aun no había derramado.
Himchan simplemente se mantuvo en silencio, mirándola.
No conocía prácticamente a nadie en aquel lugar y, que casualidad, la primera chica con la que hablaba era por completo su estilo.
Tenía aquel negro cabello negro largo y que relucía con el sol con un tono azulado. No iba maquillada como la mayoría de sus compañeras de clase y tenía unos hermosos y grandes ojos marrones. Si había preparado bentos para Yong Guk (¿por qué le molesto pensar en eso?) era que sabía cocinar y estaba seguro de que sabría hacer otras cosas de la casa. Los pequeños animales con los que tenía decorada su chaqueta estaban muy bien hechos y ella los acariciaba mientras miraba el cielo. Sin duda los habría cosido ella.
-Y...tú eres nuevo,¿no?-dijo esta, recordando su presencia, sin notar su escrutinio.-¿Cómo es que ya conocías a Yong Guk?.
-Por que habíamos ido juntos al mismo instituto.
Ella asintió, mirando de nuevo a su alrededor.
-Supongo que a la gente se le da bien hacer amigos.
-¿A ti no?-le preguntó Himchan.
Ha Na lo miró, dirigiéndole una sonrisa triste.
-¿Si tuviera amigos, me hubieran acercarme de ese modo a Yong Guk?. No creo. Me habrían parado y evitado hacer el ridículo.
-No me parece que hicieras el ridículo-alegó él, defendiéndola de sí misma.
-Gracias-le contestó ella con una hermosa sonrisa, tal vez la primera sincera que le dirigía.
Por un segundo, Himchan se preguntó como su amigo no había visto a aquella preciosa chica que le había estado rondando, pero decidió que era mejor así. Si este no la había sabido apreciar, peor para él. Su oportunidad había pasado.
Antes de que se diera cuenta, se estaba inclinando hacia ella, donde Ha Na lo observó, extrañada, y le dejo un suave beso en los labios, un pequeño roce de labios sin exigencias ni urgencia. Solo dos labios que se acariciaban.
Cuando se separó de ella poco después, a parte de seguir sorprendida, Ha Na estaba totalmente sonrojada, sustituyendo el blanco de su piel por un rojo intenso.
-¿Por...qué has...hecho eso?-consiguió murmurar, mirando el suelo porque no se atrevía a mirarlo a la cara.
-No he podido contenerme-le contestó este, crudo en su sinceridad.-¿Te ha molestado?.
Ella permaneció mirando el suelo un poco más, pero acabó negando con la cabeza.
-¿Te importaría si lo volviera a hacer?.
Y Ha Na alzó la cabeza de golpe hacia él, más sonrojada que antes.
Pero Himchan no le dejó tiempo para que pudiera contestar.
Inclinándose de nuevo hacia ella, cogió su cara entre las manos y la volvió a besar de aquella manera lenta, saboreando sus labios, notando como ella comenzaba a temblar contra él, sin saber como debía reaccionar.
¿Cómo podía haber tenido la suerte de encontrar a aquella chica tan inocente y linda?.
Aun paseándose por sus labios, memorizando su textura, no pudo contenerse y sacó su lengua, dándole pequeños toques para que abriera la boca, aun inmovilizándola con sus manos.
Esta, pareciendo sorprendida, no reaccionó al principio.
-¿Podrías abrirte para mi?-le susurró este, como si sus palabras fueran una caricia más.
Y, antes de que Ha Na se diera cuenta de lo que hacia, estaba abriendo tímidamente la boca para él, dejandole entrar y saboreando más de ella mientras notaba el gemido de aprobación de este en el interior de su boca al tiempo que la tendía sobre la hierba.
Ella alzó las manos, colocándolas en el pecho de este, en principio con la intención de alejarle. Pero mientras este seguía explorando la cavidad de su boca, toda su fuerza pareció esfumarse y no pudo evitar temblar de nuevo contra él cuando la lengua de este intentó juguetear con la suya.
Sin saber que hacer, se agarró a su camisa e intentó imitar lo que Himchan hacia y este comprobó con deleite que, cuando retiraba la lengua, la de Ha Na iba tímidamente tras él.
Himchan se acomodó mejor entre sus piernas, olvidando el hecho de que se encontraban en el patio del instituto, donde cualquiera podría verlos, y no pudo evitar recrear el vaivén de su cadera sobre el punto floreciente de ella, indicando lo excitado que se encontraba.
Cuando esta notó aquel bulto contra su zona más intima, rompió el beso y giró la cabeza a un lado, intentando apartar a Himchan de ella.
-¿Quieres que pare?-le preguntó este suavemente, aun suspendido sobre ella.
Ni él mismo se había dado cuenta de lo duro que se había puesto con unos inocentes besos.
-Nos...pueden ver-acabó murmurando ella, aun sin mirarlo y con sus labios hinchados por los besos que él le había dado.
-¿Eso es lo que te preocupa?.
Y ella asintió.
Himchan se puso rápidamente en pie, haciéndola sentir fría y vacía durante un momento, y la ayudó a ponerse en pie.
-¿Hay alguien ahí?-le preguntó, señalando el pequeño invernadero que había cerca de allí.
-Que....que yo sepa,no. No hay nadie-murmuró ella, mirándolo sin que el sonrojo le desapareciera de la cara, incapaz de resistirse a él por algún motivo que desconocía.
-Perfecto entonces-le dijo este, dedicándole una sonrisa que la dejó encandilada.
Y, sin prisa, Himchan ayudó a Ha Na entrar y cerró tras él.

…..........

Yong Guk, sin saber donde buscar a Bell, se dirigió a clase, encontrándose con DaeHyun, el cual miraba el pasillo como si esperara que alguien apareciera.
-¿Cómo has podido cabrearla cuando estaba mañana te miraba con esos ojitos?-le preguntó este cuando a Yong Guk no le quedó de otra que contarle lo ocurrido.
-¿Vas a ayudarme a encontrar o no?.
DaeHyun miró el pasillo un momento más y acabó asintiendo.
-Creo que sé donde puede estar.

…...........

-Te ha dado fuerte con Yong Guk-le dijo Zelo cuando acabó de oírla.
-¿Qué quieres decir?-le dijo ella, aun molesta con el otro y consigo misma por comportarse de aquella manera infantil.
-¿Es qué no lo sabes ya?. Estas enamorada hasta las trancas de él.
Y pudo comprobar por los ojos abiertos como platos de Bell que ella no había caído en eso.
-El amor nos hace ser así de idiotas, comportándonos como nunca pensamos que lo haríamos. Por eso tú y yo estamos aquí, encerrados en un almacén para tratar de no ver a dos tipos que nos ponen de los nervios pero no podemos dejar de ver.
Bell, sin embargo, parecía en shock y no lo escuchaba. En su fuero interno lo sabía, no era completamente idiota, pero oírle a alguien más decir aquellas palabras se le hizo demasiado sorprendente, demasiado real, como si ya no hubiera vuelta atrás ni escapatoria posible.
-Entonces...tú se lo has dicho a DaeHyun-preguntando por fin a su amigo por el tema.
-Sí-fue todo lo que le dijo.
-Y no reaccionó muy bien,¿verdad?.
Este negó con la cabeza, mirando el suelo.
-Sería más fácil si los dos nos hubiéramos enamorado entre nosotros-dijo Bell sin notar que en ese momento DaeHyun y Yong Guk abrían la puerta y les escuchaban.-Si en vez de enamorarnos de un par de idiotas insensibles, nos hubiéramos enamorado entre nosotros, todo seria mucho más fácil y seriamos más felices. Pero...creo que eso es una tontería-dijo Bell, soltando una risilla.
Sin embargo, Zelo se acercó a ella, repentinamente serio.
-Podríamos intentarlo. Sacar a Yong Guk y a DaeHyun de escena y enamorarnos entre nosotros.
-Ya. Deja de bromear-le dijo Bell, dedicándole una sonrisa nerviosa, notando como el pequeño no hacia intención de dejar de acercarse.
Antes de que pudiera hacer nada, su amigo de toda la vida la estaba besando, un simple contacto de labios sin ningún sentimiento, como si en vez de besarse, estuvieran haciendo cualquier otra cosa. Pero, antes de que pudiera apartarlo, alegando lo estupido de la idea, se notó alzada bruscamente por alguien.
Cuando miró a su lado, vio a Yong Guk, echando chispas por los ojos, y DaeHyun se había arrodillado delante de Zelo, apretando la cabeza del menor contra su pecho, alejándolo de ella como si esta fuera la iniciadora del beso.
Sin una palabra más, este la sacó de allí a empujones, sin dejar de apretar su puño en torno a la muñeca de ella, dejando a los dos chicos atrás.
Aun sin poder soltarse ni impedir ser arrastrada, Yong Guk la había llevado a la azotea del colegio, afortunadamente desierta. Allí, este se giró hacia ella, aun derrochando mal humor.
-¿Se puede saber que te pasa?.¿A caso dejas que todos tus amigos te metan mano?
-¿De que tontería estas hablando?. Si estabas allí, viste que no pude evitar ese beso. Ni siquiera sabía que era lo que estaba haciendo Zelo hasta que he sentido que me besaba, estupido-le dijo ella, dando un tirón a su brazo y consiguiendo liberar su muñeca de la mano de él.
-También oí lo que le estabas diciendo-le dijo este, dando unos pasos hacia ella, con lo que Bell retrocedió hasta dar con la pared al lado de la puerta.-¿Eso que has dicho es verdad?.¿Eso de que estas enamorada de mi?-le preguntó, colocando sus brazos a ambos lados de la cabeza de ella mientras observaba como Bell no podia evitar que un ligero sonrojo le coloreara las mejillas.
-¿Si lo oíste, para que preguntas?-fue todo lo que se vio capaz de contestar, sin mirarle, girando la cabeza hacia otro lado para evitar sus ojos.
Pero este no iba a permitir que se escapara tan fácilmente.
Cogiendo su barbilla, le obligó a girar la cabeza hacia él.
-Estas enamorada de mi-dijo este, como una afirmación, no como una pregunta, dirigiéndole la sonrisa más luminosa que recordara haberle visto nunca.
-Eso fue lo que dije-le contestó ella, dándole un manotazo para quitar la mano que le mantenía la cabeza en el lugar, intentando sonar lo más digna que pudo.
Sin embargo, Yong Guk, ignorando ese comportamiento, se inclinó hacia ella hasta que sus frentes se estaban tocando, con esa luminosa sonrisa aun luciendo en sus labios.
-No esperaba oírtelo decir.
Y Bell no supo como reaccionar al verlo así, sonriendo tan ampliamente por ella, con su olor rodeándola, impidiendole poder pensar con claridad.
Seguro que este sabía el efecto que tenía en ella tenerlo tan sumamente cerca y, aun así, se le acercaba de aquel modo, tentándola, pidiéndole que perdiera el control.
Maldito fuera, pero eso era lo que iba a pasar.
Cogiendo la cara de Yong Guk entre sus manos, alzándolo para ella, lo acercó y lo beso posesivamente, como si lo estuviera marcando como suyo con aquel beso.
Este, impactado y sorprendido por la iniciativa de ella, se quedó estático un momento, pero cuando consiguió recuperarse, enredó una mano en el cabello de Bell, girándola para poder tener libre acceso a su boca, y su otra mano fue hasta al trasero de esta, alzándola y colocandola justo donde la quería.
Esta no pudo evitar soltar un gemido cuando su falda cedió y le dio una buena percepción del bulto que estaba creciendo en los pantalones de este, mientras Yong Guk seguía sometiéndola contra él, enredando más la mano en su cabello, consiguiendo que se abriera todo lo posible para él.
-Dímelo tú tambien-le dijo ella cuando hicieron una pausa para tomar aire, comenzando a desabrochar la camisa de este.
-¿El qué?-le preguntó este, malicioso, sabiendo perfectamente a lo que esta se refería.
Bell dejó de desabrocharle la camisa un momento y lo miro.
-Ya lo sabes.
-No. No lo sé.¿El qué?.
-Las palabras que no me dijiste la primera vez que estuve en tu cuarto.
-No te dije muchas palabras ese día-argumentó Yong Guk, sin dejar de hacerse el loco.
Pero tuvo que reírse cuando Bell le dio un golpe molesto en el pecho, que ya había dejado al aire.
Inclinándose sobre ella, comenzó unos besos por la base del cuello hasta el oído de esta, donde acabó murmurando las palabras que ella quería oír.
-Te quiero,¿me oyes?. Que te quede bien claro que te quiero.
Sin intentar ocultar la sonrisa que se le había pintado en la cara ante esas palabras, Bell cogió de nuevo la cara de Yong Guk entre en sus manos y volvio a besarlo, una sucesión continua de besos mientras no dejaba de decir:
-Dímelo. Dímelo más.
Este no pudo evitar reírse de nuevo mientras la acercaba más a su cuerpo, alzándola sin demasiada dificultad sobre él, poniéndola en el punto justo, rozando el lugar adecuado para que ambos gimieran.
La boca de Yong Guk descendió por el cuello de esta hasta el nacimiento de los pechos, besando estos por encima de la tela.
-Deja...que me desabroche la camisa-le dijo ella, con la voz ronca de la necesidad, necesitando a este en su interior y contra su piel cuanto antes.
Pero cuando esta iba a dirigir sus manos hacia los botones, Yong Guk se las cogió y las puso contra la pared.
-No. No quiero que lo hagas.
-¿Por qué?-preguntó ella, haciendo la cabeza hacia atrás, disfrutando de las caricias que este le estaba proporcionando, metiendo una de sus manos por dentro de su falda y consiguiendo hacer a un lado su ropa interior.
-Porque cualquiera podría venir y no quiero que vean tu cuerpo. Nadie, excepto yo, puede verlo-le dijo, posicionándose en su entrada, momentos antes de hundirse profundamente en ella, arrancándoles un sonoro gemido a ambos.
Bell le rodeó el cuello con los brazos mientras se mecía sobre él, manteniendo el ritmo que quería, acelerándolo cuando más le complacía, enloqueciéndolos a los dos, al tiempo que este la seguía, hundido en su cuerpo de la misma forma que estaba hundiéndose en su boca, devorándose el uno al otro como si de una necesidad primaria se tratase.
No pudieron mantener mucho más ese ritmo antes de que el orgasmo lo barriera a ambos, obligando a Yong Guk a arrastrarse hacia el suelo hasta quedar sentado, con Bell aun sobre él y hundido en su cuerpo.
Este no pudo evitarlo y volvió a besarla, esta vez más dulce, con más cuidado, disfrutando de su sabor contra la lengua, diciéndole con palabras y con su cuerpo cuanto la quería.
Y el cuerpo de Bell parecía decirle lo mismo.

….......................

Cuando Yong Guk se llevó a rastras a Bell, DaeHyun continuó manteniendo contra su cuerpo a Zelo, el cual había hundido las manos en su camisa, tratando de tomar aire, ya que su hyung le estaba apretando la cara contra él con tantas fuerzas que no conseguía respirar.
-¿Por qué estabas haciendo eso con Bell?.¿Por qué le dijiste esas cosas?-le preguntó cuando por fin lo liberó, pero aun sujetándole el rostro.
-¿Acaso tienes derecho a preguntar sobre lo que hago o lo que dejo de hacer?.¿No te acuerdas como me hablaste en tu casa ni la cara que pusiste cuando me confesé?-le dijo Zelo, sin evitar sonar absolutamente dolido.
-Yo...no sabía como reaccionar ante eso. Me pillaste por sorpresa. Ni siquiera pude moverme, aunque quería evitar que te marcharas.
-¿No...querías que me fuera?.
-¿Por qué lo iba a querer?. Por fin el tipo sobre el que esta puesta toda mi atención se me confiesa... ¿y piensas que no lo iba a querer?.
El pequeño no pudo evitar abrir los ojos a más no poder por la sorpresa, no creyéndose lo que estaba oyendo.
-Lo...lo que estas diciendo....
-¿Por qué te crees que paseaba mis ligues siempre por delante de tus narices y te hablaba con todo lujo de detalles lo que hacia con ellas?.¿Te piensas que era eso normal, por muy amigo mio que fueras?.¿En serio?.
-Yo...no sé que decir-alegó Zelo, mirando confuso a su alrededor, luciendo como si esperara que de repente alguien apareciera y le dijera que todo aquello era una broma.
-No tienes que decir nada-alegó DaeHyun, inclinándose hacia él hasta capturar los labios del menor entre los suyos, los cuales se amoldaron a la perfección, somo si estos siempre hubieran estado esperando por su beso.
El pequeño le rodeó el cuello con los brazos, colgándose de él, sin intención de dejarle escapar. Y DaeHyun no tenía intención alguna de escapar, mientras se dejaba tumbar sobre Zelo en la colchoneta que este había puesto sobre el suelo.
-¿Has traído a muchos de tus ligues aquí?-le preguntó este, separándose repentinamente de el pequeño, mirándolo por encima, más serio de golpe.
-No. Nunca. Aquí es donde vengo a relajarme cuando quiero estar solo.
-Así que soy el primer chico que esta aquí contigo,¿verdad?-le preguntó DaeHyun mientras una sonrisa se abría paso en su cara.
-Sí, así es-le respondió Zelo, sonriendo igual que él.
-Solo por eso, te haré sentir bien-le dijo, metiendo la mano dentro de los pantalones del menor, llegando hasta el miembro de este, que ya se había encontrado parcialmente erecto, e introduciendo la lengua en la boca de este, sacando y metiendo la lengua como si fuera su miembro, cosa que solo sirvió para que los dos se endurecieran más.
-Quitame los pantalones-le dijo DaeHyun cuando ambos pararon a tomar aire, jadeando por sus propias faltas de aliento.
Sin mayor tardanza, Zelo hizo exactamente eso. Desabrochó los pantalones de este y los suyos propios en el acto, facilitando que, cuando DaeHyun se tumbó sobre él por completo, meciéndose, sus miembros se rozaran el uno con el otro, arrancándole un gemido a ambos, tan deseosos de aquello como el otro.
Mientras se acariciaban de aquel modo el uno al otro, DaeHyun quitó a Zelo su camisa, haciéndola a un lado para que pudiera tener libre acceso a sus pezones, los cuales, ya hinchados y rosados, estaban esperando sus caricias. Y, sin demora, eso es lo que este paso a hacer. Mientras se llevaba uno a la boca, notando el gemido de este como un disparo a su entrepierna, con su mano estimulaba el otro pezón, notando con agrado como se endurecían y se hinchaban más.
-Hy...Hyung, no aguantaré mucho más.....si sigues así-le aviso el pequeño, dirigiéndole una mira rogante, sabiendo a la perfección lo que pedía.
Con su mano libre, hurgó en su entrada, utilizando sus dedos para abrirlo, para prepararlo para él.
-Lamento no llevar algo encima para facilitar esto-se lamentó DaeHyun, sabiendo que de aquel modo le iba a doler.
Pero Zelo negó con la cabeza, sonriendo.
-Mientras seas tú quien este conmigo, me da igual.
Esa afirmación, dicha con esa sinceridad inocente, hizo que DaeHyun no pudiera contenerse más.
Cogiendo las caderas de Zelo, alzándolo hacia él mientras el pequeño soltaba un pequeño jadeo sorprendido, se posicionó en su entrada y entró de una sola vez, tratando de que el dolor pasara lo antes posible.
Vio como Zelo se agarraba a la colchoneta, apretando esta tan fuerte que los nudillos se le pusieran blancos, y cerró los ojos, tratando de tragarse las lágrimas de dolor que se pugnaban por salir.
-Te prometo que la próxima vez estaré más preparado-le dijo DaeHyun, dándole una serie de besos sobre los labios, las mejillas, la punta de la nariz y los ojos, aun cerrados, esperando y deseando que el dolor de este pasara cuanto antes.
-Jurame eso-murmuró el pequeño.-Jurame que...después de esta vez, vendrán muchas más.
Sin poder contener una ligera sonrisa, DaeHyun se inclinó sobre él y le dejó un suave beso en los labios que el pequeño estuvo encantado de contestar.
-Te lo prometo.
Cuando Zelo pareció acostumbrado al tamaño de este en su interior, abrió los ojos, relajando las manos y llevándolas hasta los hombros de él, afianzándose allí para cuando las embestidas de DaeHyun comenzaron, amenazándolo con sacarlo fuera de la colchoneta si no se sujetaba correctamente, gimiendo ambos con aquella placentera sensación, uno dentro del cuerpo del otro, meciéndose a la par, consiguiéndose llevar el uno al otro hacia la cumbre.
-Hyung.... DaeHyun-murmuró Zelo, agitando la cabeza de un lado a otro, tan cerca de su orgasmo.
Y solo provocó que él mismo se acercara más al oír su nombre en los labios de este, perdido en el placer que le estaba proporcionando.
-Dilo. Di mi nombre más veces-le instó.
-DaeHyun. DaeHyun.¡DaeHyun!-exclamaba Zelo, ya tan sumamente cerca, arañando el pecho de este con sus pequeñas uñas.
Antes de que pudieran contenerse más, el pequeño se vino, dejando que su semilla se extendiera por su estómago, que aun se contraía por los temblores del placer provocados por el orgasmo, al tiempo que DaeHyun no podía aguantar más a ver a Zelo así bajo él, tan sumamente erótico perdido en su propia cumbre, viniéndose en su interior.
Aun respirando con dificultad, consiguió sostenerse sobre sus propios brazos cuando culmino, oyendo jadear al menor bajo él, y no pudo contenerse en darle un beso en la frente a este, que le dedicó una sonrisa cansada y satisfecha, la sonrisa que pondría cualquiera cuando a tenido una buena sesión de sexo.
Y aquello había sido, en parte, gracias a él.
Luciendo una sonrisa parecida, le pellizco la punta de la nariz.
-¿A qué vino eso?-preguntó el pequeño, haciendo un pequeño puchero.
-A que, cuando recupere fuerzas, limpiaré eso que has derramado sobre tu estómago.
Este se miró y no pudo evitar sonrojarse.
-Te dejo al cargo-murmuró este, mirando hacia otro lado, avergonzado.






EPILOGO


Nadie, jamás, habría dado ni un won por aquellas relaciones tan extrañas, pero, incluso sabiendo eso, estas marchaban sin problemas.
El chico nuevo, Himchan, estaba saliendo con Ha Na, la chica sobre la que nunca había reparado nadie y por lo que algunos parecían arrepentidos. Verlos simplemente por los pasillos, cogidos de las manos por que Himchan la acompañaba a alguna parte, despertaba más que alguna que otra envidia.
DaeHyun había acabado con su récord de salir con tantas chicas como le fuera posible y no dejaba que ninguna noona se arrimara a su pequeño Zelo, el cual parecía estar mucho más que encantado por ello, luciendo una sonrisa de enamorado que no intentaba ocultar a pesar de que muchas chicas le insistían en que dejara de recordarles que DaeHyun estaba ya fuera del mercado.
Y la chica mestiza que había levantado tantas pasiones a su paso, y también había roto más que algún que otro corazón, ahora parecía no poder alejarse de Bang Yong Guk, el chico que se había trasladado recientemente y que a más de uno le seguía asustando, siempre sentándose sobre él cuando llegaba la hora del almuerzo, sin ni siquiera esperar un momento para ocupar aquel lugar que ya había marcado como suyo.
-¿Por qué no dejas de hacer eso, Bell?. Es muy rarito que no dejes sentarte así y de olerle a todo momento. Pareces un perro-le dijo DaeHyun en uno de los descansos.
-¿Me meto contigo cuando te llevas a Zelo en los descansos, intentando que nadie se dé cuenta?. Pues entonces no te metas en mis cosas-le soltó, abrazándose más a Yong Guk mientras este sonreía, como si temiera que alguien pudiera arrancárselo de los brazos y Zelo se sonrojaba en el acto.
Himchan y Ha Na se estaban acostumbrando a que tuvieran aquella clase de conversaciones, que solo eran una excusa para dar a conocer aun más sus relaciones, levantando envidias, pero este, cogiendo la cabeza de Ha Na entre sus manos, le hacia mirarle.
-No escuches a esos niños. Tú centrate en mi y sigue comiendo,¿si?.
-De acuerdo-dijo esta, luciendo una sonrisa tímida mientras los amigos les miraban.
-Oh,venga. ¿Nos llamas niños a nosotros cuando tú eres el más empalagoso de aquí?-le dijo Yong Guk a su amigo.
Pero la única respuesta que tuvo de este fue una visión rápida de su lengua antes de que volviera a concentrarse en su novia, que los miraba, divertida.
-¿Y qué hacemos esta tarde?.¿Vamos al salón de video-juegos?. Quiero recuperar el récord que Yong Guk hyung me robó-dijo Zelo, señalando a este como si aquello hubiera sido algún tipo de delito.
-¿Te atreves a desafiarme, pequeñín?. Te recuerdo que soy el amo en los juegos de guerra. No tienes nada que hacer contra mi-le dijo este, inclinándose hacia él aun con Bell sentada sobre sus rodillas.
-Eso tendríamos que comprobarlo, hyung-le dijo el menor, inclinándose del mismo modo hacia él mientras DaeHyun elevaba los ojos al cielo, intentando a acostumbrarse a los pequeños piques que aquellos dos comenzaban a coger.
-¿En frente de allí no esta esa tienda de helados nueva de la que la gente tanto habla?-preguntó Ha Na tímidamente, aun costándole a meterse en las conversaciones.-Mientras ellos juegan, podríamos ir allí a ver que tal es.
-Me parece una idea genial-secundó Himchan al instante, dirigiéndole una sonrisa que sabía que la dejaba encandilada.
-¿Me llevaras un helado mientras estamos jugando?-le pregunto Zelo a DaeHyun.
-Imposible, porque yo me los comeré todos.
-¡Yah!. No seas así de malo-le dijo el menor, dándole un golpe inocente en el brazo.
-Vale,vale-dijo este con una sonrisa.-Veré que puedo hacer.
Yong Guk solo se quedó mirando a Bell, sin decirle nada, pero fue el mensaje suficiente para ella.
-Lo he entendido. También te llevaré un helado a ti-le dijo, al tiempo que le cogía la cara entre las manos.-A veces creo que eres más infantil que Zelo.
-¿Eso es posible?-preguntó DaeHyun.
Todos se echaron a reír, menos el menor, que lo miró con mala cara.
-Venga. No me mires así. Sabes que era broma.
-Pues a mi no me ha hecho gracia.
-Pero al resto sí-aseguró Bell, haciendo que volvieran a reírse al ver la cara que ponía el pequeño.
-A veces pienso que solo estoy en este grupo para que os riáis de mi.
-Que va. También nos sirves para que vayas a comprar golosinas a la tienda-aseguró Himchan.
Zelo infló los mofletes, molesto, mientras el resto reía, así que DaeHyun lo acercó a él y le dio un beso en la mejilla.
-Luego te compensaré estas bromas.
-Más te vale-le dijo este, luciendo de inmediato de mejor humor.
Los demás solo les observaron en silencio, sonriendo, y continuaron haciendo planes para aquella tarde antes de que Bell y Yong Guk tuvieran que volver a encargarse de sus hermanos.
-Tengo que vigilarlos, porque, como YongNam salga la mitad de como a salido Yong Guk, no quiero imaginar las cosas que le podrá hacer a mi hermana.
-Pues, si ella sale la mitad de como has salido tú, estoy seguro de que le encantará todo lo que le haga YongNam.
Palabras que recibieron un golpe en el pecho por parte Bell, molesta.
-Mi hermana seguirá virgen hasta el matrimonio.
Y todos volvieron a echarse a reír.
-¿De verdad te crees eso?-le preguntó DaeHyun.-Sabiendo como son los chicos de la familia Bang,¿puedes creerte eso?.
Bell miró a Yong Guk, que se la quedó mirando de la misma manera, y esta se puso en pie de un salto.
-Voy a buscar a mi hermana ahora mismo.
-¡Si no le va a hacer nada!.¡YongNam es muy inocente!-le aseguró este, saliendo tras ella mientras el resto solo podía volver a reírse de nuevo.

FIN.

Espero que la historia os haya gustado. Me llevó más tiempo del que creía escribirla y no tenía ni pensado crear a Ha Na, pero con Himchan en escena, salió de manera natural. Me gusta demasiado ese hombre como para dejarlo solo.
Me despido aquí y espero encontraros en alguna otra de mis historias.
Manteneos sanos y bye.-^^-